8 de junio de 2026
En un emotivo acto, acompañada por su familia, la Abuela Emilce Flores de Casado fue reconocida por la Universidad Nacional de Mar del Plata por su lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia.
“Yo encontré lo que buscaba, encontré a mi nieta, encontré los restos de mi hija y también Etchecolatz fue preso y murió en la cárcel cumpliendo su condena, pero otras no encontraron nada”, expresó Emilce Flores de Casado, Abuela de Plaza de Mayo de Mar del Plata, durante el homenaje que se le realizó en la Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), por su trayectoria en la defensa de los derechos humanos y la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia.
La hija de Emilce, Olga Noemí Casado Flores, fue estudiante de Auxiliar de Enfermería en la Facultad. En noviembre de 1977 fue secuestrada por la dictadura. Tenía 19 años. Al momento de su desaparición se encontraba embarazada. A partir de ese momento, Emilce comenzó su búsqueda. Primero integró Familiares de Detenidos Desaparecidos, luego formó parte de Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora y, al conocer la existencia de su nieta, se sumó a Abuelas.
Durante años, Emilce no supo que su hija había estado embarazada. La noticia llegó mucho después, en una fecha que todavía recuerda: “Era el 19 de agosto, el cumpleaños de Sandro”. Ese día la llamaron desde Abuelas para informarla al respecto. “Yo nunca imaginé que hubiera estado embarazada”, contó.
La distinción se concretó durante una sesión especial del Consejo Académico, de la que participaron familiares de Emilce, referentes de organismos de derechos humanos, dirigentes sindicales, representantes de organizaciones sociales y políticas e integrantes de la comunidad universitaria. La iniciativa forma parte del Programa de Memoria y Derechos Humanos, impulsado por la Secretaría de Fortalecimiento Institucional y Políticas de Derechos Humanos de la Facultad.
En 2008, Emilce pudo abrazar a su nieta, Silvia Alejandra Cugura Casado, hija de Olga y su compañero Juan Oscar Cugura, nacida entre enero y febrero de 1978 en el centro clandestino La Cacha, cerca de La Plata. Cuatro años más tarde, en 2012, el Equipo Argentino de Antropología Forense logró identificar los restos de Olga y devolverlos a su familia.
La secretaria de Fortalecimiento Institucional y Derechos Humanos de la Facultad, Sofía Ardusso, destacó el rol histórico de las Madres y Abuelas: “La dictadura nos atravesó y nos atraviesa en lo más profundo de nuestra identidad, particularmente a quienes la padecieron en sus cuerpos, sus familias, en sus proyectos de vida... pero es gracias a la lucha de las Madres y Abuelas que también las generaciones que nacimos en democracia podemos construir junto a ellas memoria colectiva", afirmó.
"Hoy tenemos nuevamente en el poder a gente que formó parte de ese plan siniestro de saqueo y pobreza contra el que lucharon nuestros compañeros desaparecidos. Ante esto, las Madres y Abuelas siguen siendo un faro en la responsabilidad colectiva e institucional que tenemos hacia un verdadero y efectivo Nunca Más”, agregó.
El acto concluyó con la entrega de un cuadro del mural homenaje realizado por los artistas Julián Roura y Macarena Kazmierczak, una obra que además contó con la intervención en bordado de Andrea González Soto.
Fuente: Abuelas
Autor/a: Abuelas
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