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16 de marzo de 2026

Las miradas, ay, esas miradas

Gracias a las escritoras y escritores, las historias de las Abuelas y de sus nietos y nietas han llegado a públicos diversos, en particular a infancias y adolescencias, en una alianza virtuosa que ayuda a difundir y defender el derecho a la identidad y todos los que lo acompañan.

Por Paula Bombara*

La primera vez que fui a la casa de las Abuelas, en 2006, me encontré con Alba Lanzillotto, quien por aquel entonces era la secretaria de la institución. Me había pedido una autorización para publicar la composición del final de mi novela El mar y la serpiente en el mensuario. Recuerdo esos ojos pícaros y vivaces mirándome fijo mientras hablábamos. Recuerdo que le llevé de regalo mi segunda novela, Eleodoro. Ella sonrió y me contó que le encantaba leer. Su sonrisa sembró en mí una sensación distinta, algo nuevo, que, veinte años después, sigo sintiendo cuando una Abuela me mira con atención y sonríe; no sé cómo definirla, siempre vuelvo a casa preguntándome por esa emoción tan particular. Mi abuela materna tenía un brillo parecido en los ojos, tal vez tiene que ver con eso; o quizás se les ha instalado en la mirada una esperanza indestructible y esa fuerza me conmueve, me provoca admiración. Como me pasa con la escritura, ya no intento precisar qué sucede en mí cuando estoy con ellas, simplemente lo disfruto.

A lo largo de todos estos años junto a los equipos de Abuelas pusimos en marcha proyectos literarios dirigidos a infancias, juventudes y comunidades docentes con el objetivo de contar que en Abuelas se defiende el derecho a la identidad, pero no únicamente ese derecho sino todos los que lo acompañan, según lo establecido en la Convención por los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

Las colaboraciones comenzaron a ser más estrechas a partir de 2011, cuando escribí la historia de Manuel Gonçalves Granada en el libro Quién soy y aporté la idea para lanzar los TwitteRelatos por la Identidad. El objetivo inicial de este concurso, que repetimos siete años, era sumar a las nuevas generaciones a las redes sociales de Abuelas, por eso también hicimos, en 2018, Insta x la identidad. En ambos casos, de lo que se trataba era de resignificar qué significa la Identidad para quienes nacieron luego del 83 y, por supuesto, seguir buscando los nietos y nietas que nos faltan también a través de las redes sociales.

En abril de 2015 pusimos en marcha el proyecto literario “Ovillo de trazos”. La intención era que pudiera servir a la comunidad educativa para trabajar en las aulas la pregunta por el derecho a la identidad y visibilizar que la búsqueda es también a las familias que nietos y nietas desaparecidos hayan formado. Invitamos a 12 profesionales de la literatura infantil y juvenil a escribir una microficción que abordara una misma pregunta: ¿quién soy? Estos 12 microrrelatos luego fueron ilustrados por reconocidos artistas y diseñados de modo que pudieran ser expuestos en un banner, o impresos en una hoja A4. El resultado fue tan impactante que Adriana Redondo, por entonces directora del Plan de Lectura del Ministerio de Educación de la Nación, nos ofreció imprimirlo para repartir gratuitamente en las escuelas. También, en colaboración con PakaPaka y con el trabajo siempre solidario y comprometido de las y los artistas, las microficciones se transformaron en cortos animados que se transmitieron con el título Historias que abrazan. Hoy, todo este material se encuentra en la página web de las Abuelas, para descargar libremente.

Un año después, en 2016, le dimos forma a Ovillo de trazos 2: una antología de cuentos para segundo ciclo de primaria y primeros años de la secundaria que rondara la pregunta siempre abierta sobre la identidad y el derecho a conocerla e interrogarla. En esta ocasión, salió publicado bajo el sello de editorial Norma con el título Identidades encontradas.

“Ovillo de trazos 3” comenzó en 2019, a partir de una experiencia en una escuela primaria donde se habían expuesto las microficciones de Ovillo de trazos 1 y me habían invitado a una entrevista: una niña pequeña me preguntó si cuando fuera grande quería ser una de las Abuelas. La respuesta fue breve y brotó con signos de exclamación: “¡Noooooo!” La explicación llevó unos cuantos minutos y varias reflexiones de las nenas y los nenes presentes. Cuando conté lo sucedido al equipo de Abuelas pensamos que la visión de las Abuelas como superheroínas estaba generando un mensaje confuso y que hacía falta que los chicos y las chicas las conocieran mejor. Como en la etapa anterior, una editorial, Amauta Argentina, se sumó a la madeja y en marzo de 2022 el libro, llamado Historias de Abuelas, comenzó a circular.

En ambos libros autoras, autores y editoriales participantes ceden sus derechos de autor y su porcentaje de ganancias a favor de Abuelas, para contribuir con las búsquedas.

Y, a 50 años del golpe, sin dudas mi historia con los equipos de Abuelas continuará, porque nos unen las búsquedas, las alegrías, las tristezas, una profunda amistad y por supuesto, esas miradas siempre fuertes y luminosas que me emocionan cada vez.

*Escritora, comunicadora científica, multipremiada autora de literatura infanto-juvenil.

Fuente: Abuelas
Autor/a: Abuelas